Para curarnos solosEsta meditación puede ayudarnos a descubrir la causa subyacente de alguna enfermedad y a empezar a liberarnos de ella hasta sanar por completo.
Siéntese o túmbese. Respire y relájese profundamente.
Empiece por los dedos de los pies y vaya subiendo, concentrando su atención en cada parte de su cuerpo, ordenándole que se relaje y se libere de toda tensión.
Sienta cómo se disuelven todas las tensiones y cómo se alejan de usted.
Si lo desea, haga la meditación especifica para abrir los centros de energía y lograr que ésta fluya realmente.
Imagine ahora que una dorada luz de energía curativa rodea su cuerpo y siéntala, note su contacto, gócela.
Si hay alguna parte concreta de su cuerpo que haya pasado por una enfermedad o dolor, pregúntele a esa parte de su cuerpo si tiene algún mensaje para usted. Pregúntele si hay algo que deba comprender o hacer, ya sea en ese mismo momento o en su vida en general.
Permanezca relajado durante unos minutos y note si le llegan palabras, imágenes o sentimientos como respuesta a sus preguntas.
Si obtiene una respuesta, haga todo lo posible por comprenderla y seguirla. Si no la obtiene, continúe con el proceso de la meditación. Es probable que dicha respuesta le llegue más adelante, y quizás, de una forma distinta a la que esperaba.
Luego, envíe una energía especialmente afectuosa y curativa a cualquier parte de usted que la necesite y véala o siéntala curada.
Puede hacer que le ayuden a alcanzar la curación su guía, su maestro o su curandero evocando su presencia. Vea el problema diluyéndose y liberando energía o manifestando su solución del modo que le parezca mejor.
Luego, véase en un estado perfecto, radiante de salud. Visualícese en distintas situaciones encontrándose perfectamente, activo y saludable. Véase con una hermosura divina y radiante.
Afirmaciones que puede hacer:
Me estoy amando y curando a todos los niveles: espiritual, mental, emocional y físicamente.
Puedo satisfacer mis necesidades sin tener que caer enfermo.
Estoy aprendiendo a cuidarme bien.
Me merezco gozar de una buena salud y sentirme bien.
Sentirse bien es algo natural.
Ya he superado todas las formas de enfermedad. Me siento liberado y sano.
Estoy rebosante de salud y energía.
Amo y acepto mi cuerpo totalmente.
Soy bueno para con mi cuerpo y mi cuerpo es bueno conmigo.
Soy enérgico y lleno de vitalidad.
Mi cuerpo está equilibrado, en perfecta armonía con el universo.
Doy gracias por mi creciente vitalidad, belleza y salud.
A partir de ahora, siempre que haga esta meditación, no se imagine más que gozando de buena salud,
bañado por una dorada luz curativa que le rodea.
Para curar a los demásEsta meditación hay que hacerla a solas, no en presencia de la otra persona a quien se desee curar. Puede optar entre decírselo o no a esa persona, en función de cómo vaya a aceptar esa idea de acuerdo con su personalidad.
He aquí lo que debe hacer:
Relájese profundamente y haga cualquier tipo de preparativos para entrar en un estado mental sereno y profundo.
Piense en sí mismo como en un canal despejado por el que discurre la energía curativa del universo.
Esta energía no procede personalmente de usted, sino de una fuente más elevada y usted es el medio para canalizarla y dirigirla.
Luego visualice a la persona en cuestión tan claramente como pueda. Pregúntele si hay algo en especial que quisiera que hiciese por ella en su meditación.
Si es así, hágalo lo mejor que pueda si le parece adecuado. Si siente el impulso de curar una parte específica de su cuerpo o un problema concreto, hágalo. Vea todos los problemas diluyéndose, que todo se cura y funciona perfectamente.
Luego, imagine a esa persona bañada en una dorada luz curativa, con un aspecto radiante de salud y de felicidad. Háblele directamente (con el pensamiento).
Recuérdele que es en realidad un ser perfecto y divino y que ninguna enfermedad o padecimiento deben tener ningún poder
"No dejes que la tristeza del pasado y el miedo del futuro, te estropeen la alegria del presente."